lunes, 12 de diciembre de 2016

Traitors Legions!! Parte 6: Los Portadores de Palabra

Los Portadores de la Palabra (originalmente conocidos como Heraldos Imperiales) fueron la XVII Legión de Marines Espaciales creada por el Emperador para su Gran Cruzada. Su Primarca era Lorgar, quien creía que el Emperador era un Dios e hizo que su Legión construyese grandes catedrales en cada mundo que conquistaban. Al serles recriminado su lento avance, los Portadores de la Palabra se entregaron al Caos, e iniciaron una serie de sucesos que desembocarían en la Herejía de Horus. Tras su derrota, huyeron y se establecieron en Sicarus (en el Ojo del Terror) y el mundo forja de Ghalmek (en el Torbellino). Adoran al Caos Absoluto.

Historia

Si hay una jerarquía en la traición, entonces los Portadores de la Palabra se sientan en su círculo más alto. Antaño los guerreros más devotos y rigurosos, no tuvieron suficiente con caer, sino que arrastraron a sus Legiones hermanas consigo al abismo. Mientras que la traición de otros llegó como una tormenta, o como la germinación final de una semilla largo tiempo enterrada, la de los Portadores de la Palabra fue un veneno destilado a lo largo de décadas. Desde su fundación su devoción al Imperio y a la Gran Cruzada estuvo más allá de toda duda, pues eran los portadores de los ideales del Imperio, de su visión para el futuro de la Humanidad. Su lealtad jamás fue cuestionada, solo la forma de su devoción. Pero ahora su lealtad ya no puede verse más que como una máscara, y su fanatismo como un fallo que socavaría todo lo que una vez buscaron construir.

Herejía de Horus

Los Primarcas Lorgar y Angron atacan a los Ultramarines
Al revelarse la Herejía de Horus, el Acorazado Abismo Furioso de los Portadores de la Palabra partió hacia Ultramar justo después de su construcción en la luna joviana de Thule. La primera víctima del Abismo Furioso fue la nave de los Ultramarines, Puño de Macragge, que iba de camino al espaciopuerto de Vangelis. Los Astrópatas del Puño de Macragge lograron mandar un aviso, que fue recibido en la forma de un muy poderoso grito psíquico en el espaciopuerto de Vangelis. Viendo imágenes de Macragge y del futuro terror, el Capitán Lysimachus Cestus, Comandante de Flota de los Ultramarines, reunió rápidamente una pequeña flota de siete naves: el Iracundo (comandado por Cestus, actuaba de nave insignia), sus escoltas (Intrépido, Desatado, Ferox, Feroz y Espada de Fuego) y la nave Luna Menguante de los Mil Hijos. La flotilla persiguió al Abismo Furioso y entabló combate con él, sufriendo graves pérdidas (todas las naves, salvo el Iracundo y la Espada de Fuego fueron destruidas), hasta que el Abismo Furioso saltó a la Disformidad para seguir viaje hacia Ultramar. El Iracundo y la Espada de Fuego saltaron también, pero el Abismo Furioso soltó una mina psiónica que perturbó el Inmaterium y destrozó las protecciones de la Espada de Fuego, que fue destrozada por Demonios. Cestus logró destruir finalmente al Acorazado de los Portadores en el Sistema Macragge, a apenas un Sistema de distancia de su objetivo final.

Cuando los Portadores de la Palabra atacaron a los Ultramarines, su asalto a Calth fue dirigido por el mayor campeón de Lorgar, el antiguo Señor de la Fe y Primer Capitán, Kor Phaeron. Este juró destruir completamente el planeta, y estuvo realmente cerca de lograrlo. Desde su Barcaza de Batalla, ahora renombrada Infidus Imperator, Kor Phaeron dirigió una invasión a gran escala de todo el Sistema Calth. Los tres planetas hermanos de Calth fueron destruidos con ataques geonucleares. Su antaño suave sol fue rodeado de metales nocivos y sustancias que aumentaron diez veces la radiación de la estrella. Un siglo tras el fin de la Herejía, los últimos restos de la atmósfera de Calth se quemaron y el planeta se quedó sin aire, obligando a su población a vivir en gigantescas cavernas subterráneas.

La guerra de Calth fue devastadora y terrorífica. Los Ultramarines quedaron impactados ante los millones de cultistas del Caos que los Portadores usaban de escudos humanos, y horrorizados por las hordas de Demonios que invocaban. Los Portadores de la Palabra, por su parte, habían subestimado la tenacidad y resolución de su enemigo. Al final, Kor Phaeron fue derrotado cuando refuerzos de Macragge acudieron para expulsar a los Marines Traidores de la superficie de Calth. Kor Phaeron huyó al Torbellino, una turbulenta región de la galaxia donde el Inmaterium se filtra en el Materium.

El propio Lorgar dirigió al resto de su Legión contra Terra, donde ayudó a derribar el dominio del Señor al que una vez había adorado con el fanatismo de un celote. Al final, Horus fue derrotado, y las Legiones Traidoras se vieron obligadas a huir. Los Portadores de la Palabra hicieron lo mismo, y se establecieron en Sicarus, desde donde continúan atacando, saqueando y destruyendo el Imperio.

Hacia la época de la Herejía, se calcula que la Legión contaba con unos 150.000 Marines Espaciales.

Tras la Herejía


Desde el Mundo Demoníaco de Sicarus, Lorgar vigila a su Legión y orquesta la enorme corrupción interna que el Imperio sufre a manos de sus cultos y sectas del Caos. A diferencia de la mayoría de Legiones Traidoras, los Portadores de la Palabra siguen siendo una fuerza unificada, aunque algo desorganizada, cuyo órgano central de mando es el Consejo Oscuro, que gobierna en ausencia de Lorgar.


Desde las dos bases principales de la Legión, Sicarus y el Mundo Forja Oscuro de Ghalmek (en el Torbellino), los Portadores lanzan retorcidas guerras santas contra el Imperio. En cada planeta que atacan, plantan una semilla de herejía que, en un futuro, contribuirá a su siempre creciente red de cultos. Sin embargo, a veces esto los lleva a competir con los esfuerzos de la Legión Alfa. Aunque ambas Legiones se han unido varias veces para participar en las Cruzadas Negras de Abaddon el Saqueador, normalmente mantienen un enfrentamiento y una rivalidad amargos. No obstante, estas no son más que meras distracciones, pues su guerra contra el Imperio es total, y no pretenden detenerla hasta que todo icono del Emperador quede destrozado a sus pies.

Mas hacia la frontera de la Franja Este y el Segmentum Ultima hay aquí y allá bastiones pequeños y medianos donde los amargados guerreros de los Portadores de la Palabra maquinan y lanzan ataques contra el Reino de Ultramar y todo aquel mundo imperial o xenos que quede a su alcance. Acciones como la de Docus Minoris o Ur Clemant contra el Imperio Tau o contra Eydolim, Calth y Talassar contra el Imperio de la Humanidad son solo muestras de sus actividades.

Allí en esos oscuros confines M'kar, Kor Megron o Ergan Korba manejan a varias partidas de guerra de tamaño de los antiguos Capítulos de la Legión en una continua y sedienta espiral de venganza contra el Imperio y los Ultramarines. A su vez tratan de coordinar a todos los Renegados, rebeldes y mutantes de la zona en sangrientas rebeliones.


Acciones notables

La naturaleza cambiante de la XVII Legión dejó cicatrices en su historial bélico. Del mismo modo que la marea deja marcas a medida que cambia la forma de la costa, también la reinvención en serie de la XVII Legión puede verse en sus honores de batalla. Esto no quiere decir que su historia carezca de renombre: otras Legiones pudieron tener muchos más éxitos, pero la Decimoséptima libró batallas que resonaron por el creciente Imperio. Sus victorias nunca eran meras demostraciones de poder o de habilidad en combate, sino de la superioridad de sus ideales. Durante sus inicios, estos ideales y los del Imperio eran idénticos, pero después fueron amargados por falsas creencias, y finalmente oscurecidos por la traición que crecía tras una máscara de lealtad.




Bueno vamos con la chicha, esta legión he de decir que me ha defraudado, yo hubiera preferido que los apóstoles invocaran a lo que han sacado que los hechieros invoquen a 3+ pero bueno no se puede tener todo. Puedes pagar marcas, lo cual no se puede ya en todas las legiones pero ya no pueden tener unidades de élite de los dioses del caos, en fin.

Si cogemos el Destacamento nos encontraremos con el problema de que a menos que elijamos opciones de comand hechiceros o príncipes demonio que hagan invocaciones no conseguimos explotar todas las ventajas del destacamento.

Se me ocurren un par de listas usando destacamentos que siguiendo el ritmo de la temática pueden hacer cosas en partidas, he de manifestar que no es un ejercito ganador de torneo pero si esta legion es tu pasión a veces eso no cuenta mucho, sino mas bien disfrutarla.

- La primera lista seria usar de unidad core la Chaos Warband y maximizar efectivos, señor en moto con marca de Nurgle para tanquear, un hechicero sin marca a invocación pura y dura, le pagaremos la moto y un artefacto que le da coraje, voluntad de adamantium y 4++ para aumentar sus posibilidades de sobrevivir o el tomo maléfico y que tire un poder de demonología mas. Al señor del caos hasta le podrías pagar el arma de su legión, una maza fp3... aunque por 5p mas tienes puño/cuchilla pero a veces enemigo predilecto da mucho juego.
Intentaríamos usar un par de hechiceros mas en moto con demonología o un príncipe demonio alado de nurgle invocando.
De unidad auxiliar pagaríamos o los helldrakes para tener apoyo aéreo a partir del turno 2 o los Spawns para escoltar al deathpack del señor del caos o simplemente esconderlos por el terreno para un uso alternativo e invertiríamos todos los puntos posibles en la Chaos Warband maximizando un montón de unidades con Objetivo asegurado. Intentaría si me dejan los puntos pagar marca de nurgle a unidades de motos y marca de Tzeentch a exterminadores.
Nuestro objetivo en la partida es invocar, tantas unidades de demonios por turno como podamos, controlando objetivos e intentando maximizar cargas de poderes psíquicos, Invocar horrores rosas vamos. Esta lista, es efectiva contra muchas, pero tiene la deficiencia que una lista combo de torneo nos la barrera al flaquear en muchos aspectos. Dependemos mucho de la suerte de los dados, la estadística a veces no es fiable.

- La otra opción y esta lista la he visto en acción, es usar de core The Lost and the Dammed cultistas por todos lados con el Apostol haciendo la burbuja de 6" dando fanatismo y tendrás un muro de carne avanzando como locos a por el enemigo y a 4+ volviendo de los muertos cuando la unidad es aniquilada flanqueando. El apostol puede que le pagues la maza si va con 35 cultistas dándoles enemigo predilecto, o no :)
2 Príncipes Alados Nurgleros Invocadores uno le pagas la reliquia que te da un poder mas de invocación y el otro puedes elegir por ejemplo las escrituras de erebus para ganar 1d6 cargas mas una vez por partida. Estos dos van  a invocar esa es la idea. A 3+ y no sufriendo peligros por dobles excepto el 6 es bastante bueno. Haria Señor de la Guerra a uno de estos porque hay un 50% de posibilidades de que les salga un rasgo útil por su movilidad. Vamos a invertir unos 700 puntos en los demonios asi que no tenemos muchos puntos mas en partidas de 1500 a 1850 unidades que podrían ayudarnos seria el Helldrake Terror Pack para tener supremacía de voladores, una Raptor Talon para lanzarte como un loco al combate cuerpo a cuerpo pero de nuevo desde el turno 2 lo que nos deja que tengamos que sobrevivir un par de turnos.
 La idea de este destacamento una vez mas es invocar, invocar e invocar. Sacar 2 escuadras, heraldos y tirarte a destruir cosas. Pegas, no tienes objetivo asegurado y no tienes unidades que peguen quitando a tus demonios, los cultistas los tienes para marcar espacio o engancharte durante todo el tiempo que puedan sobrevivir en combate contra el enemigo.

Espero que os sirva de ayuda. Un saludo desde el Ojo del Terror!